Claves para la Vida Feliz I

¿Qué es la felicidad? ¿Cómo ser feliz? ¿Dónde encontrarla? ¿Cuánto tiempo dura? Saberlo es una tarea apasionante y la clave está en acertar.

Todo el mundo quiere ser feliz. Veamos un indicador. Si vamos ahora mismo al buscador Google la voz feliz aparece doscientos diez mil millones de veces. Mientras que lo contrario a la felicidad, esto es, la tristeza son apenas treinta y un millones cien mil veces. Una vez más notamos que todos queremos la felicidad.

En efecto todo vale la pena si nos hace felices. Nada tiene sentido si deja de lado la felicidad. Pero ¿qué es la felicidad? ¿Cómo ser feliz? ¿Dónde encontrarla? ¿Cuánto tiempo dura? Saberlo es una tarea apasionante y la clave está en acertar.

Podríamos quedarnos con tres ideas ejes y son: sé tú mismo, sé libre y ama. Veamos una por una.

Sé tú mismo. Significa conocerte quien eres y cuáles son tus potencialidades. Tu luz es la verdad y tú verdad. Es importante valorarte como alguien, no como algo. Lo has recibido todo. Tu condición es de administrar diversos aspectos: bienes, talentos, personas, tradiciones. Tu clima debe ser las cosas como son, no ocultes ni dejes nada que pueda obstaculizar tu crecimiento personal. Esto nada tiene que ver con el conformismo o la indiferencia o el todo da lo mismo.

Se libre. Has las cosas porque son buenas para ti, pero la mediada es la realidad misma que te hace buena persona. En cuanto te decidas a enriquecer tu propia condición de persona por el bien que elijas en tus actos serás más feliz. Pero ¿Qué es el bien? Aquello que te hace crecer, es conveniente y te acerca al fin último.
Ama. Amar es un verbo que significa actividad, salida de sí mismo para encontrar un amor más grande que lo humano, esto es, el amor divino. Acude a la fuente del Amor y que tu recipiente cuánto más grande sea mejor será, porque quieres amar mucho. Fortalece tu capacidad de donación con lo que más te cueste y no te suponga simple utilidad. Dice el dicho “más vale dar que recibir”. Si quieres ser feliz comienza ya con: sé tú mismo, sé libre y ama.

Claves para la Vida Feliz II. Busca tus razones por qué vivir.
Si quieres ser feliz que tus ideas y razones de vivir sean verdaderas y te lleven al bien; pero al bien más alto y coherentes con tus acciones

Somos protagonistas de un cambio de civilización. Vemos el ocaso de una generación y el alba de un nuevo amanecer. Nos acecha la incertidumbre ¿Cómo será mañana? Hoy más que nunca como si el tiempo pasara sin dejar huella. Es más como si todo fuera fugas. Ya no puedo entornillarlas. Ni siquiera el dinero tiene un valor perenne.

Tenemos posibilidades jamás sospechadas para ser feliz. No obstante, asistimos a las peores crisis que azota al ser humano también en su propia persona. Basta encender las noticias, revisar el diario, o escuchar a un vecino o en tu propia casa los testimonios poco gratos.

Pero ¿Quién mueve todo esto? La respuesta es el propio ser humano con sus razones para vivir. El filósofo Frankl que vivió la crueldad de Auschwitz decía que hoy el ser humano tiene mucho como vivir, pero no tiene por qué vivir. Esto es muy real.

En efecto las ideas mueven. Fácilmente no son identificables hacia donde nos conducen, pero son como el espíritu que todo lo abarca y todo lo envuelve. Es cierto también que uno puede ser un volcán de ideas, ser experto en cualquier cosa, pero en la práctica no. Esta posibilidad también se da, pero es menos probable. Más vale tener ideas muy claras y más aún sobre su propia condición de quién es el hombre y para qué está.

Es fundamental tener ideas y de las buenas. Cuando del hombre y de Dios se tratara hay que prestarle todavía mayor atención. Pues el camino de Dios es el hombre y la gloria de Dios es el hombre viviente.

A estas alturas de los tiempos nos preguntamos ¿cómo es posible cuando el ser humano ha alcanzado cotas que hace años era poco de imaginar y sigue padeciendo de felicidad?

Si quieres ser feliz que tus ideas y razones de vivir sean verdaderas y te lleven al bien; pero al bien más alto y coherentes con tus acciones. No todo está perdido si el caso fuera lo contrario.

Es hora de reflexión y buen propósito. El cambio siempre es importante, necesitamos más ideas y menos ideologías; esto es, lo que a mí me gustaría como sea la vida.

Claves para una Vida Feliz III. Vive tu libertad
Uno de los chispazos del signo de Dios es la libertad humana

Los chispazos son impresionantes. ¿Cuál sería la sorpresa del hombre cuando descubrió el fuego? Imaginémonos. Estamos de excursión en las montañas. Acampamos. Llega la noche, el frío se hace más fuerte. Necesitamos una hoguera. Hacemos todo el intento para conseguir el encendido. Es difícil y después de muchos esfuerzos angustiosos la encendemos con el chispazo. Con ello viene lo necesario y la esperanza de permanecer en el lugar.

Uno de los chispazos del signo de Dios es la libertad humana. Esta consiste en hacerme yo mismo según mi propia dignidad y realizar mis actos en esa función. No hay otra manera de ser libres. Sólo cuando buscamos el bien y nos adherimos a ella somos realmente lo que aspiramos.

La diferencia entre todos los seres de la creación y el hombre es abismal. Dentro de este orden la libertad es exclusiva siempre que realizamos nuestros actos con inteligencia y voluntad. De modo más concreto cuando decimos quiero estamos expresando nuestra adhesión hacia aquello que consideramos como bueno.

La elección sólo depende de nosotros, pero como nuestra libertad es fallida entonces otros pueden ayudarnos a ser más libres. Aún si esa ayuda viene de lo alto, entonces la fuerza es mayor. De esta manera se vive la libertad con la fuerza de la fe. Obedecer las leyes justas y las indicaciones buenas es también fortalecer nuestra libertad.

Hay que decir también que no estamos determinados por nada. Absolutamente nada determina nuestro ser, salvo nuestras propias acciones y patologías que puedan influir. Es bueno tener claro esta idea para dejar de lado las excusas. Lo que quiero decir es que ni siquiera Dios puede condicionarnos. Pues hemos sido creados libremente y la mayor gloria de Dios es el hombre viviente (Gregorio Magno).

Nos hacemos buenos o malos con nuestras propias acciones, además que nos identificamos con ellas. La declaración entonces deberá ser en función a la realidad de nuestro ser.
Siempre podemos crecer en libertad; necesitamos ser ayudados en fortalecerla. Al respecto encontré algo impresionante en el libro del Cardenal Ratzinger y dice: “No se trata de quitarle al hombre el gusto por la vida, ni de coartársela con prohibiciones y negaciones. Se trata sencillamente de conducirla hacia la verdad y de esta manera santificarla. El hombre sólo puede ser santo cuando es realmente él” (Pecado y salvación).

Claves para una Vida Feliz IV: Ama
El amor lo hace todo. La palabra amor es una clave de todos los tiempos. Veamos un dato. El filósofo griego Empédocles (495/490 – h.435/430 a. C) consideraba que el origen del mundo se debe al par amor y odio, por el amor se uniría todo y por el odio se corrompería. El amor une, construye y crea novedad. El odio separa y genera la muerte.

Vayamos al primer libro de la Biblia. El génesis nos ofrece los detalles de la creación. El dato bíblico es que el origen de todo el universo se crea por amor. En la cima de toda la obra creatural se encuentra el hombre. En efecto para resaltar el hecho se usa la palabra “hagamos”.

Hay dos modos para entender el universo y el hombre mismo. Estos son: o se entiende con un principio y un fin cuyo motivo es el amor y libertad o se entiende como como una mera existencia sin ningún fundamento personal y mucho menos sin ningún sentido, ¿dónde te ubicas?.

La razón fundante del ser humano está en el amor y para el amor. Todos deseamos ser amados y queremos amar; pero ¿Qué es el amor? ¿Cómo entender la capacidad de amar? ¿Cómo perseverar en el amor? ¿Soy realmente amado? Son interrogantes que necesitamos encontrar respuestas.
Podemos definir el amor como aquella capacidad que tiene todo ser libre para adherirse a los bienes que se considera como valioso en sí mismo. Cuánto más alto e importante sea el bien que se considera valioso mayor será el amor y la capacidad para valorarlo así.

Por tanto, el bien mayor que tenemos para amar es algo inmutable, eterno, inmaterial, totalmente bello. Es alguien: Dios, la persona. Los demás son bienes que deben ser amados en razón de instrumentos. Lo material es algo, siempre es medio; es importante, pero no es lo definitivo.

Aquello que realmente hace bella a una persona es su capacidad de comprometerse con aquello que se considera un don. La conquista humana es temporal, pasa y queda en el recuerdo de su vivencia pero ya no puedo poseerla; en el mejor de los casos quedará como una nostalgia del pasado. Sólo cuando se alma a alguien que es plenamente amor, belleza y libertad podemos participar del amor que nos embriaga la vida. No nos confundamos. Cuánto más alto es el bien que amas más alta es tu felicidad.

En conclusión, considero que las claves para una vida feliz son: tus razones para vivir, sé libre y ama. Al final triunfará el amor.

Por: P. Arnaldo Alvarado SSJ – IESPPSJ | Fuente: Catholic.net