La nueva exhortación apostólica Amoris Laetitia del Papa Francisco contiene algunas hermosas frases que llenan de esperanza a los fieles ante las dificultades y las diversas situaciones de las familias y matrimonios del siglo XXI. En esta nota dejamos algunas de ellas:

“En este breve recorrido podemos comprobar que la Palabra de Dios no se muestra como una secuencia de tesis abstractas, sino como una compañera de viaje también para las familias que están en crisis o en medio de algún dolor, y les muestra la meta del camino” (numeral 22, capítulo 1)

“Cristo ha introducido como emblema de sus discípulos sobre todo la ley del amor y del don de sí a los demás, y lo hizo a través de un principio que un padre o una madre suelen testimoniar en su propia existencia: ‘Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos’” (numeral 27, capítulo 1)

“La familia está llamada a compartir la oración cotidiana, la lectura de la Palabra de Dios y la comunión eucarística para hacer crecer el amor y convertirse cada vez más en templo donde habita el Espíritu”. (numeral 29, capítulo 1)

“Como María, (las familias) son exhortadas a vivir con coraje y serenidad sus desafíos familiares, tristes y entusiasmantes, y a custodiar y meditar en el corazón las maravillas de Dios”. (numeral 30, capítulo 1)

“Los cristianos no podemos renunciar a proponer el matrimonio con el fin de no contradecir la sensibilidad actual, para estar a la moda, o por sentimientos de inferioridad frente al descalabro moral y humano”. (numeral 35, capítulo 2)

“Necesitamos encontrar las palabras, las motivaciones y los testimonios que nos ayuden a tocar las fibras más íntimas de los jóvenes, allí donde son más capaces de generosidad, de compromiso, de amor e incluso de heroísmo, para invitarles a aceptar con entusiasmo y valentía el desafío del matrimonio”. (numeral 40, capítulo.2)

“Una familia y un hogar son dos cosas que se reclaman mutuamente. Este ejemplo muestra que tenemos que insistir en los derechos de la familia, y no sólo en los derechos individuales. La familia es un bien del cual la sociedad no puede prescindir, pero necesita ser protegida”. (numeral 44, capítulo 2)

Nadie puede pensar que debilitar a la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio es algo que favorece a la sociedad. Ocurre lo contrario: perjudica la maduración de las personas, el cultivo de los valores comunitarios y el desarrollo ético de las ciudades y de los pueblo”s. (numeral 52, capítulo 2)

“Doy gracias a Dios porque muchas familias, que están lejos de considerarse perfectas, viven en el amor, realizan su vocación y siguen adelante, aunque caigan muchas veces a lo largo del camino”. (numeral 57, capítulo 3)

 “La alianza de amor y fidelidad, de la cual vive la Sagrada Familia de Nazaret, ilumina el principio que da forma a cada familia, y la hace capaz de afrontar mejor las vicisitudes de la vida y de la historia. Sobre esta base, cada familia, a pesar de su debilidad, puede llegar a ser una luz en la oscuridad del mundo”. (numeral 66, capítulo 3)

“El sacramento del matrimonio no es una convención social, un rito vacío o el mero signo externo de un compromiso. El sacramento es un don para la santificación y la salvación de los esposos, porque su recíproca pertenencia es representación real, mediante el signo sacramental, de la misma relación de Cristo con la Iglesia. Los esposos son por tanto el recuerdo permanente para la Iglesia de lo que acaeció en la cruz; son el uno para el otro y para los hijos, testigos de la salvación, de la que el sacramento les hace partícipes”. (numeral 72, capítulo 3)


1.- ¿Qué novedad trae la exhortación Amoris laetitia?

La novedad de esta exhortación es la actitud de acompañamiento. El Papa Francisco, al igual que sus predecesores, reconoce la complejidad de la vida familiar moderna, pero acentúa mucho más la necesidad de que la Iglesia y sus ministros estén cerca de las personas sin importar la situación en que se encuentren o lo alejados que se puedan sentir de la Iglesia. Amoris laetitia no es un texto teórico desconectado de los problemas reales de la gente.

El documento también recuerda la belleza de la vida familiar, a pesar de todos los problemas que conlleva.

Francisco escribe sobre cómo formar una familia significa ser parte del sueño de Dios, uniéndose a Él en la construcción de un mundo “donde nadie se sienta solo”.

2.- ¿Es un documento para todos los católicos o solo para los expertos?

Amoris laetitia es una lectura esencial para obispos, sacerdotes y agentes de la pastoral familiar. Sin embargo, el Papa Francisco señala en la introducción que nadie debería precipitarse en su lectura y recomienda que las personas deben prestar atención a lo que corresponde más a sus necesidades. Por ejemplo, a las parejas casadas les interesará especialmente el Capítulo IV sobre el amor en el matrimonio, la fecundidad y la educación de los hijos.

Como se aprecia en sus páginas, los lectores verán que Francisco, con un corazón de pastor, entra simple pero profundamente en las realidades cotidianas de la vida familiar.

3.- Divorciados en nueva unión y comunión

El Sínodo apuró que las discusiones sobre ganadores y perdedores no eran productivas. Lo que era productivo, en cambio, era dirigir una mirada profunda a la vida familiar, al matrimonio y al Pueblo de Dios que se esfuerza por vivir su vocación en tiempos difíciles y complejos.

El Capítulo VIII, “Acompañar, discernir e integrar la fragilidad”, analiza en profundidad cómo las reglas generales no se aplican estrictamente a cada situación en particular. Y por eso es necesario tener en cuenta la complejidad de cada situación.

El Papa reconoce que todos deben sentirse desafiados por el Capítulo VIII que, ciertamente, llama a los pastores y a los que trabajan en el apostolado de la familia a escuchar con sensibilidad a cualquier persona que se sienta herida y a ayudarla a experimentar el amor incondicional de Dios.

4.- Una palabra recurrente es “discernimiento” ¿Qué significa el discernimiento para el Papa Francisco?

El discernimiento es un esfuerzo constante para abrirse a la Palabra de Dios que ilumina la realidad concreta de la vida cotidiana. El discernimiento nos lleva a ser dóciles al Espíritu.

El Papa Francisco pide a los pastores y a los fieles que disciernan cuidadosamente cada  situación concreta, pues no hay recetas fáciles, ni “talla única”, ni excepciones rápidas y simples.

Sin embargo, el discernimiento no debe separarse de las exigencias de verdad y caridad del Evangelio ni de las enseñanzas y de la tradición de la Iglesia. Hace falta humildad y una búsqueda sincera de la voluntad de Dios.

5.- ¿Qué ofrece la Amoris laetitia a los católicos divorciados vueltos a casar?

Les da la garantía de que la Iglesia se preocupa por ellos y por su situación concreta; quiere que sepan y sientan que son parte de la Iglesia y que no están excomulgados. Aunque todavía no puedan participar plenamente en la vida sacramental de la Iglesia, les anima a tomar parte activa en la vida de la comunidad.

Un concepto clave de AL es la integración. Los pastores tienen que hacer todo lo posible para ayudar a las personas en estas situaciones a involucrarse en la vida de la comunidad.

Además señala que cualquier persona en una llamada situación “irregular” debería recibir una atención especial. “Ayudar a sanar las heridas de los padres y ayudarlos espiritualmente es un bien también para los hijos, quienes necesitan el rostro familiar de la Iglesia que los apoye en esta experiencia traumática” (AL 246).

6.- Uniones homosexuales

La enseñanza de la Iglesia sigue siendo clara: el matrimonio es entre un hombre y una mujer, y las uniones homosexuales no se pueden equiparar al matrimonio cristiano.

El documento centra la atención en el matrimonio y la familia, pero también se dirige a las personas que no están casadas, como los padres y madres solteros, las viudas y viudos, los hombres y mujeres solteros, pues todos tienen lazos familiares.

7.- ¿Amoris laetitia critica los pontificados anteriores en temas de familia?

Una rápida ojeada a las notas al pie de página muestra la profusión de citas de San Juan Pablo II en Amoris laetitia, en especial la encíclicaFamiliaris consortio. El Papa Francisco también cita Deus Caritas est de Benedicto XVI.

Además, este documento ofrece esperanza en abundancia. No es una lista de reglas o de condenas sino un llamamiento a la aceptación y al acompañamiento, a la participación y a la integración.

“El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero”(AL 296).

8.- Fecundidad en el matrimonio

En varios numerales este documento hace gran hincapié en que los hijos son un don de Dios y una gran alegría para los padres. También cita la encíclica Humanae Vitae, reiterando que los cónyuges deben ser conscientes de sus obligaciones en relación con la paternidad responsable.

En último término, la decisión sobre el espaciamiento de los nacimientos “presupone un diálogo consensual entre los esposos” (AL 222).

En este sentido, AL cita el Concilio Vaticano II subrayando la importancia de la formación de la conciencia, en la que se siente a solas con Dios. Además impulsa los métodos naturales de regulación de los nacimientos.

9.- ¿Cuál es el mayor desafío de Amoris laetitia?

El mayor reto es que se lea sin prisas y se ponga en práctica. El texto formula propuestas a la Iglesia y a sus pastores para que acompañen a la familia, la integren, permanezcan cerca de cualquier persona que haya sufrido los efectos del amor herido. Por encima de todo, desafía a ser comprensivos frente a situaciones complejas y dolorosas.

El Papa Francisco quiere que nos acerquemos a los frágiles con compasión, y no con juicios, para “entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y conozcamos la fuerza de la ternura”.