¿En los grandes actos? La «mayor fuerza, dice el Papa, está en las «pequeñas iglesias perseguidas».

El Papa Francisco ha querido recordar este lunes 30 de enero a los cristianos perseguidos en su homilía en la Casa Santa Marta. El Pontífice ha asegurado que es precisamente en las comunidades perseguidas donde se encuentra la mayor fuerza de la Iglesia recordando además que ahora hay más mártires que en los primeros siglos.

El Papa Francisco recuerda al explicar la Carta a los Hebreos que “sin memoria no hay esperanza”, y que este paso insta a llamar a la memoria la historia del pueblo del Señor.

Justamente en el capítulo XI, que la liturgia nos presenta en estos días, se habla de la memoria. En primer lugar, una “memoria de la docilidad”, la memoria de la docilidad de tanta gente, comenzando con Abraham, obediente, que salió de su casa sin saber a dónde iba.

En particular en la primera lectura del día, siempre en el capítulo undécimo de la Carta a los Hebreos, se habla de otras dos memorias. El recuerdo de las grandes gestas del Señor forjadas por Gedeón, Barac, Sansón, David, “muchas gente que ha hecho grandes gestas en la historia de Israel”.

Y después está un tercer grupo del cual es necesario hacer memoria, la “memoria de los mártires”, de aquellos “que han sufrido y dado su vida como Cristo”, que “fueron torturados, lapidados, muertos por la espada.” La Iglesia es, de hecho, “este pueblo de Dios”, “pecador, pero dócil”, “que hace grandes cosas y también da testimonio de Jesús hasta el martirio”.

“Los mártires son quienes llevan adelante la Iglesia, son los que soportan la Iglesia, que la han sostenido y sostienen en la actualidad. Y hoy hay más de los primeros siglos”.

Lamentó que “los medios de comunicación no lo digan porque no es noticia, pero muchos cristianos en el mundo de hoy son bienaventurados porque son perseguidos, insultados, encarcelados. ¡Hay tantos en la cárcel, sólo por llevar una cruz o confesar a Jesucristo!”.

“Esta es -prosiguió Francisco- la gloria de la Iglesia y nuestro apoyo y también nuestra humillación: nosotros, que tenemos todo, todo parece fácil para nosotros y si nos falta algo nos quejamos… ¡Pero pensemos en estos hermanos y hermanas que hoy, en mayor número que en los primeros siglos, sufren el martirio!”.

“No puedo olvidar”, continuó el Santo Padre, “el testimonio del sacerdote y la monja en la catedral de Tirana: años y años de prisión, de trabajo forzoso, de humillación”.

Incluso hoy, la mayor fuerza de la Iglesia en la actualidad se encuentra en las “pequeñas Iglesias” perseguidas.

“Y nosotros es cierto, y también justo, estamos felices cuando vemos un gran acto eclesial, que ha sido un gran éxito, los cristianos que se han manifestado… ¡Y esto es hermoso!

¿Esta es la fuerza? Sí, es fuerza. Sin embargo, la mayor fortaleza de la Iglesia en la actualidad se encuentra en las pequeñas Iglesias, pequeñas, con poca gente, perseguidas, con sus obispos en la cárcel. Esta es nuestra gloria ahora, esta es nuestra gloria y nuestra fuerza hoy”.

“Una Iglesia sin mártires –me atrevo a decir– es una iglesia sin Jesús”, afirmó el Papa, quien invitó a rezar “por nuestros mártires que sufren tanto”, “por aquellas Iglesias que no son libres de expresarse”: “Son ellas nuestra esperanza”.

El Pontífice recordó así que en los primeros siglos de la Iglesia un antiguo escritor dijo: “La sangre de los cristianos, la sangre de los mártires es semilla de los cristianos”. Porque “ellos, con su martirio, su testimonio con su sufrimiento, incluso dando su vida, ofreciendo la vida, siembran cristianos para el futuro y en las otras Iglesias.

Ofrecemos esta misa por nuestros mártires, por los que ahora sufren, por las Iglesias que están sufriendo, que no tienen libertad. Y agradezcamos al Señor que esté presente con la fortaleza de su Espíritu en nuestros hermanos y hermanas que hoy dan testimonio de Él”.