En la POSADA DEL ORANTE se llevó a cabo el fin de semana del 11 del corriente un RETIRO ESPIRITUAL PARA MATRIMONIOS. A cargo del Pbro. Juan Carlos Gil y contó con la colaboración del GRUPO DE MATRIMONIOS estable de La Posada.

El frio sábado no se dejó sentir debido al abordaje de los temas, sus contenidos, testimonios y las reflexiones grupales. Los temas: -DIOS EN TU PAREJA. -DE UNO A DOS Y DOS A UNO. -INVASIÓN DE “TERCEROS”. La presencia de Dios se manifestó intensamente a través del entusiasmo de los participantes, la alegría del compartir, del encuentro de los pares y compañeros del camino.

Fue recibido el claro mensaje de la construcción del vínculo con el conyuge, siempre de a dos, en forma constante, sin recreos ni espacios, y luchando siempre contra el enemigo número uno, el “individualismo”. Esta “construcción” debe ser siempre “dinámica”. Siempre habrá crisis, lo importante es estar preparados para estos momentos.  Animarse a esta invitación, requiere necesariamente del “protagonismo de ambos”.

Esta construcción puede ser con o sin Dios. Si es con, Dios debe ser “el eje”. No un satélite que gira alrededor nuestro. Dios debe ser el centro de la construcción del matrimonio, no debe ser de a tres, sino sería una “sociedad” donde cada uno tiene su derechos y obligaciones. Si la concibiéramos como empresa, cada uno tendría su función e inclusive Dios (Bendecirnos), no sería así una “realidad integradora”. Se podría vivir en armonía y respeto hacia el otro, hacia el individualismo, pero no cabría la integralidad que buscamos como objetivo. Tampoco debe ser una “asociación de compensaciones” mutuas.

Invitar a Dios a esta construcción, es vivir la “comunión del amor”, porque Él es Amor y debemos amar como El. No debemos ser “guardianes del afecto”, sino nos quedaríamos en la mera relación humana. El amor se limitaría a la parte humana, no como el Amor de Dios. El amor en el matrimonio debe superar el afecto. Cuando lo que perdura en el tiempo es solo el afecto, nos convertimos en guardianes de los afectos, y generalmente es porque en algún momento, dejamos de construir. La pareja debe ser una “comunión en el amor”, no es una comunidad “legal” (Contrato civil), lo importante es el amor de Dios vivido entre dos.

Tomar conciencia de esta decisión es importante para la realidad matrimonial plena. La decisión debe ser de uno, pero también debe ser de la “pareja”. Queremos y elegimos vivir así, ser protagonistas principales de esta construcción y donde haya comunión de amor.