Estimado Padre: Le escribo porque así lo acordamos, aunque debo reconocer lo mucho que me cuesta! Mi historia creo que es bastante larga, así que dejo a su criterio, lo que decida tomar de ella. Llegué al taller que Usted da por una amiga que lo hizo y pensó que me ayudaría y vaya si lo hizo!! Debo decirle que fui sin demasiada expectativa, ya que si bien soy creyente, mi búsqueda comenzó hace 40 años, si, no menos de 40 años. Hoy tengo 46 años y siendo una niña de 6 le conté a una monja del colegio donde iba el miedo que tenía porque creía que cuando fuese grande iba a odiar a mis padres, imagínese la pobre monjita!! Qué decir ante eso? Bueno, pues con cara de es muy natural??!! (o encomendándose al Espíritu Santo ) me contestó: no te preocupes, reza por ellos! Y así lo hice: recé ,lloré , me cansé de llorar, estudié (soy profesional y en varias carreras) me psicoanalicé por años, hice control mental con un sacerdote católico, en fin variopinto como se dará cuenta. Y………nada.

Hasta hace 2 semanas, después del 3 martes del Taller y habiendo hecho los deberes, el miércoles a la mañana me levanté y al estar desayunando en la cocina de mi casa empecé a llorar como hacia décadas no sucedía, era imparable!! Tenía que ir a trabajar y no podía salir…había encontrado MI HERIDA. Que tristeza infinita!!

Recordé un almuerzo familiar de muy chiquita, mesa larga, parientes, animo festivo y mi mamá comienza a contar el momento de mi nacimiento. Cuando le dijeron que era una nena su primer frase fue: que contento se va a poner mi marido! (aclaración: ella quería un varón) y claro cuando estuvieron los dos junto a mi, papá dijo: una nena! lastima que tenga tan fea nariz!! y todos reían. Esta historia la escuché miles de veces, y siempre pareció que les causaba gracia contarla ?!!,de más está decir que mamá también se encargaba de recordarla cuando estábamos solos, agregando además las enfermedades que le había dejado como consecuencia de mi nacimiento (diabetes, problemas cardiacos, varices) y el no tener más hijos, porque mi papá no quiso por lo delicada que estuvo de salud………por mi nacimiento y papá asentía y recordaba mi nariz.
De allí en mas, me dejaron al cuidado de mi abuela desde beba, porque viajaban mucho….por trabajo. Me iba de vacaciones con mi abuela por 3 meses y ellos iban 1 mes…….porque trabajaban. Bueno luego la escuela no tenían que ocuparse porque era muy responsable y no necesitaba que me controlaran??!!, las reuniones de padres no podían ir porque……si trabajaban!! e incluso ni cuando me recibí en 5° año estuvieron…….estaban trabajando.

Aclaro siempre trabajaron juntos y hoy lo siguen haciendo!! Son empresarios, tienen 82 y 78 años y siguen trabajando. Estos son solo detalles, podría agregar que no querían que estudiara en la facultad, porque no iba a poder?!! Que en las vacaciones desde niña me daban la plata por medio del abogado de papá, o que alguno de sus empleados me llevaba un alfajor al Jardín de infantes, etc, etc y miles mas.

CONCLUSION: No los odio, pero…. estudié y terminé carreras terciarias y universitarias, (publicista, teología, psicología, derecho, técnica en informática, 6 idiomas) practiqué todo tipo de deportes (en equitación soy campeona argentina de salto, en patinaje artístico soy instructora, esgrima) y por supuesto ME HICE LA CIRUGIA DE NARIZ!!

Alguien quizás pensará: pero bueno, de que te quejas? ellos trabajaban y por eso tenías plata para hacer todo lo que hiciste!! Pero ellos jamás se enteraron porque el dinero me lo daba un abogado y yo lo usaba en eso, para ellos solo tengo los títulos y les encanta contarlo a sus amigos, pero JAMÁS vinieron a una graduación mía, ni conocen como trabajo, saben que puedo ser buena profesional porque OTROS se lo han dicho, o porque cuando han necesitado algo ya el abogado murió, se lo dan a mi buffet, aunque en general se lo dan a una de mis socias para no molestar. Otro tema fue mis enfermedades: resumo 19 años un infarto, 21 años tres meses parálisis por una hernia lumbar, y como no me alcanzo pasar tanta broca contenida por otro lado a los 38 cáncer de hígado, con tumores en intestinos, riñones y estómago, diagnóstico: 6 meses de vida, y fíjese acá si SENTÍ LA PRESENCIA DE DIOS MAS CERCA QUE NUNCA, siempre supe que me iba a curar (a las 3 brujas no las deje pasar!!), creo que fue en único y verdadero momento de FE absoluta de mi vida ! y gane justamente eso MI VIDA, hoy estoy en remisión absoluta, sin el alta pero no me preocupa, siempre supe que me iba a sanar. Y hace unos 5 años me hice 3 hernias cervicales, muy dolorosas por cierto y que deberían operarme pero..las brujas están cerca!

Padre!!! se durmió ya???? Bueno pues termino: Vi la Herida que el Señor quiso mostrarme y estoy, triste, feliz, con bronca, consciente del abandono, todavía con la mochila de la cercanía interna de ellos pero con la ABSOLUTA certeza que mucho mas SANA que cuando fui ese primer Martes a lo del curita que hacia un taller! Si logro leer todo esto GRACIAS!, espero haber sido clara en el relato, se que lo podrá resumir, pero yo necesitaba contarlo todo. OjalÁ ayude a alguien y que no tarde 40 años y tantas enfermedades para conformar deformándose a quienes NUNCA van a aceptarnos. Fui y soy rechazada por ellos y en ellos acumule rechazos a los largo de mi camino y le diría que quizás por eso estoy sola, pero sabe que? SOLO DIOS BASTA.

Un abrazo en Maria.

Laura
Estimado Padre Juan Carlos, Tuve la bendición de asistir a su taller de Sanación y Perdón en Don Bosco el año pasado. Mi intención era llevar a una amiga muy conflictuada. Luego del primer lunes, terminé llevando a 6 personas más y el Señor me regaló la gracia de que también fueran 2 de mis 3 hijos y una nuera.

Yo trato siempre de escribir todo lo que se habla y se me ocurrió pasarlo a mi computadora y mandarlo por email a amigos lejanos. Son muchos los frutos que estamos cosechando.

En mi caso, tengo 63 años, quedé viuda hace 3 años, compartí con mi esposo 43 años de amor y compañerismo. Cuando partió me sentí vacía, llena de temores, si bien reconozco estar rodeada de amor de mis 3 hijos, 4 nietos, buena relación con mis nueras y amigos. No entendía el por qué de esos miedos hasta que Usted habló de la transmisión de heridas. Si bien no me quedó claro cómo ocurría esto, no me animé a preguntarle, pero durante su oración, el Señor me mostró la herida de mi madre por haber sido abandonada por mi abuela en España. Otra amiga pudo ver el problema que tiene con su alimentación, que vio que su mamá no la amamantó por dolores en sus senos. Y lo que más me asombró fue que otra amiga que vive en la cordillera me contó que luego de 40 años pudo hablar con su padre por un abuso sufrido a los 7 años. Además, de metida que soy, se los mandé a otros amigos que están en Ciencia Cristiana y atraviesan una terrible crisis matrimonial. Les hice un resumen del taller, les hablé de las heridas, y se engancharon así que les mandé los talleres y están trabajando con ellos y hubo una gran apertura de ambos.

Que Dios lo bendiga en su servicio, y el Espíritu Santo lo siga iluminando.
Gracias.

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Buenos Aires, Enero 9 de 2008. Vivo desde hace año y medio en Buenos Aires, ciudad a la que fuimos trasladados con mi familia (esposo y dos hijos varones), por razón del trabajo de mi marido. Pertenezco a una parroquia de San Isidro y en el mes de junio tuve conocimiento del Taller de Sanación y Perdón que se lleva a cabo en la Parroquia San Juan Bosco. Desde entonces quise asistir al taller pero el horario de los jueves a la noche no me era accesible dado que ese mismo día y hora asistía a un Diplomado en DSI con el Obispado de San Isidro. Finalmente en septiembre, al consultar la página www.buscarsoloadios.com.ar en Internet, me enteré que habría un curso los lunes por la mañana durante el mes de noviembre y desde entonces me programé para asistir a él.
Lo hacia más bien por curiosidad (como creo lo hacemos muchos cuando oímos hablar de sanación), y sin tener un motivo aparentemente determinado por el cual buscar sanar.

Qué equivocada estaba. Hoy puedo ver con claridad cómo Dios Nuestro Señor dispuso ese curso para mí en ese preciso momento. El sábado anterior a la iniciación del taller (3 de noviembre), me enteré por circunstancias que harían muy largo mi testimonio, de dos infidelidades de mi marido (llevamos 12 años de casados); una reciente y que se redujo a algo puramente físico y ocasional (lo cual no deja de ser una traición dolorosa), y una de hace aproximadamente 5 años (con duración de varios meses). Creo que sobraría explicar cómo me sentí, lo que pensé, lo que lloré durante ese fin de semana. Sentía que toda mi vida matrimonial había sido un completo engaño, una falacia, una mentira.

Además de estar lejos de mi familia y amigos (aún no tengo en Buenos aires ninguna persona a la que pueda considerar realmente amiga), ese mismo sábado en la tarde mi hijo mayor salió de excursión con su colegio por una semana y mi marido viajó al día siguiente (7de octubre) a Perú a tomar un curso de su empresa con una duración de 15 días. Me quedé entonces sola en esta ciudad con mi hijo menor (9 años).

A pesar de los contratiempos y de que el lunes que se inició el taller mi empleada no vino a trabajar, decidí asistir para por lo menos gastar el tiempo y pensar en algo diferente y con la idea de buscar la sanación de mi pasado y básicamente de mi infancia y mi relación con mis padres (como es lo usual y lo había visto en libros o charlas a las que tuve acceso en mi país). Tomé notas muy juiciosamente y luego en oración comencé a hacer el análisis de los síntomas físicos.

Resultó que todo me condujo a ver que la sanación que tenía que hacer era la de mi sexualidad (tanto en mi relación de pareja como en mi historia familiar). Siempre había considerado mi sexualidad como algo tan mío y tan privado que ni siquiera a Dios le había dado espacio suficiente dentro de ella.

Al pedirle al Señor que mostrara mi herida, pude ver en la historia de papá y mamá infidelidades, lujuria, homosexualismo de mi hermano menor e incluso alcancé a intuir (no lo vi específicamente, fue una especie de chispazo) una violación (relacionada con alguno de mis abuelos).

Paralelo a este proceso viví la sanación de mi relación con Dios, básicamente en lo referente a mi fidelidad hacia El, basada en el Primer Mandamiento. En los cursos de teología pastoral que adelantaba me explicaron alguna vez que el verdadero encuentro con Jesús, era el juicio personal.

Pues bien, en esa semana presencié en sueños mi juicio. Dios como Padre me mostró con claridad como yo le había sido infiel a EL en primer lugar al haber puesto en algunos momentos de mi vida mi fe en otras cosas, al haberlo tentado pensando que el mal no podía tocarme, al cumplir con mis deberes como madre y esposa como una obligación y no con y por amor como corresponde a una persona que como yo se considera seguidora de Jesús.

Me mostró con cuanta soberbia había decidido yo poner punto final a mi fertilidad (con mi segundo embarazo me mandé cortar un trozo de cada trompa de falopio) sin haberlo tenido en cuenta para nada al tomar esta decisión.

Usualmente oró y le pido a Dios que me muestre el camino a seguir, pero como comentaba, en lo atinente a mi sexualidad lo dejé de lado. Me mostró cuán ingrata y desagradecida había sido al no apreciar las grandes bendiciones que tengo en mi vida.

Algo muy hermoso fue ver cómo la Virgen María ante cada señalamiento intervenía presentando algún hecho o circunstancia a mi favor (cuando iba a la capilla del colegio a rezar durante los recreos, los rosarios que hacía en mi época de universidad, alguna limosna que di; cosas que en muchos casos yo no recordaba). Comprobé por mí misma y puedo dar fe de ello, como efectivamente María es nuestra intercesora.

El Señor me mostró también las infidelidades que he tenido para con mi marido (en la época de noviazgo) y luego del matrimonio (si bien no físicas, si de pensamiento o con mi actitud). Pude ver como mi conducta durante el último año en cierta forma propició la infidelidad reciente de mi esposo (sin que ello lo justifique o excuse en lo más mínimo por la deslealtad, la traición y el profundo dolor que con ella me ha causado), con mi indiferencia, dejándolo de lado y específicamente al alejarnos emocionalmente el uno del otro.

Agradezco a Dios la bendición que ha significado para mí el haber tomado el taller, pues lo que allí aprendí fue definitivo para manejar y solucionar esta crisis de mi matrimonio a la manera del Señor y con su guía y orientación.

No sé qué habría podido pasar si yo no hubiera contado con esta herramienta eficaz para manejar esta delicada situación. Con mi esposo hemos recomenzado nuestra relación de la mano del Señor.

Ha sido como un volver a comenzar y hemos recuperado nuestro amor mutuo, nuestra intimidad, nuestro ser uno solo física y emocionalmente y nos sentimos más enamorados que nunca el uno del otro.

Mi esposo nunca había sido creyente pero a raíz de esta crisis decidió darle un espacio a Dios en su vida y está asistiendo muy juicioso conmigo todos los domingos a misa y se confesó y comulga semanalmente (algo con lo que yo había soñado siempre).

Creo sinceramente que el Taller no sólo fue la herramienta y el camino que yo necesitaba en este momento tan particular sino que será una herramienta valiosa para el resto de mi vida.

Mi única inquietud es saber cómo trabajar más eficazmente el perdón y la reconciliación de corazón cuando la persona que nos causo la herida sigue a nuestro lado.

En mi caso doy gracias a Dios porque emocionalmente pude hacer un corte en mi relación matrimonial (un antes y un después), pero sigo trabajando en la sanación de mi herida pues con mucha más frecuencia de la que desearía recuerdo todavía lo sucedido y aún me causa mucho dolor.
Es normal que llegar al perdón tome más tiempo del que uno cree? El único camino es orar y esperar?

Agradecería si puede darme una orientación sobre el particular pues a veces me cuestiono acerca de si estaré haciendo bien las cosas o no.

Padre, le agradezco desde el fondo de mi corazón por las enseñanzas que tan generosamente ha compartido conmigo y todos los talleristas.

Pido a Dios que lo bendiga junto con todos sus colaboradores y espero ansiosamente la salida al público del libro pues somos muchas personas que deseamos tener un ejemplar del mismo.

A finales de este mes viajaré por vacaciones a mi país y compartiré con mi grupo de oración y mi sacerdote de confianza este testimonio.

Ojalá y algún día Dios Nuestro Señor permita que Usted pueda viajar a Perú a dictar este taller para que también allí muchas personas se beneficien con sus enseñanzas. Un cálido abrazo de reconocimiento y agradecimiento.

María del Rosario
MATEO 18- DE 15 A 20 MARIA MENDEZ (1) “Donde dos o más se reunan en mi nombre, ahí estoy yo…” (Mt. 18, 15 a 20)

Hola Padre Juan Carlos: soy María y a una semana del Retiro en San Miguel los días 3, 4 y 5 de Junio, previamente haber hecho todos los talleres de Sanación y Perdón, sigo descubriendo “nanas” mientras continuo la búsqueda incesante hacia La Herida… ¿Se acuerda que le dije en el momento de los Testimonios, que yo era de las que no reacciono en el acto, sino que voy de a poco??
Bueno, así voy, …con la Oración todos los días un poquito, mientras recuerdo todo lo que nos dio en los Talleres, y es increíble todo esto…

Se mueven sentimientos carísimos… y uno desciende a lo más profundo del corazón y el alma, con una velocidad asombrosa… recorre momentos, etapas, varias de ellas con mucho dolor…. sin inconvenientes en el avance y con una gran Seguridad: Y es que es Real Jesús va con Nosotros!!!.. durante la Oración Jesús nos está tomando de la mano… y no solo que lo sentimos, sino que al mostrarnos las heridas, no desfallecemos, sino que seguimos…

Esta experiencia a mí me llamó mucho la atención…Acá va un poco mi historia para compartir: el año pasado hice un episodio con rasgos de Bipolaridad… mi euforia fue constante durante un mes mas o menos, con irritabilidad y nerviosismo suficientes como para que mi marido me llevara a pedir ayuda en consultorios de psiquiatras… y psicólogos… ellos fueron muy buenos conmigo… pusieron a mi alcance todo lo que la ciencia ofrece… sentí un gran alivio…

Mientras las aguas se aquietaban, mi espiritualidad crecía, encontré el aviso de un “Taller de Sanación y Perdón “ y decidí asistir…ahí estaba Usted Padre… Una especie de “ Emisario Privado de la Virgen Buena” contándonos que a ese taller asistían todos los que estaban enfermos… jajaja…¿Acaso hay alguien sano, Padre??… jajaja…o convengamos que algunos estamos más enfermos que otros…jajaja…

El primer día, del primer taller supe que eventualmente podría sufrir la consecuencia del pecado de algún ancestro… el asombro y la sorpresa fueron enormes, empecé a indagar y en la Oración Jesús está mostrándome Heridas de mi Familia Paterna, de Generaciones enteras, tengo una Prima Hermana (hija de un Hermano de mi Papá) espástica -como son los chiquitos del Hogar de Don Orione- un sobrino segundo, hijo de una Prima Hermana de mi Papá, tenía malformaciones congénitas, con labio leporino y problemas cardiacos congénitos…. Y así supe que alguien no pagó algún pecado grande en nuestra familia, entonces pedí a Jesús perdón por quien quiera que haya sido y entregué esa Herida al Señor… ruego ahora a El poder llevar esta inquietud a mi Familia, donde el descreimiento y el apego a la materialidad ha excluído el amor divino, … pero confío en que Jesús los va a sanar Padre, porque Jesús quiere la Sanación y Salvación de todos… debemos orar en familia…

Seguí avanzando en mi taller y me encontré que mi nacimiento fue tan intempestivo como la mismísima noticia de mi llegada.

Soy la 4º hija de un Matrimonio normal, Papá muy piadoso, Mamá no tanto, pero los dos muy creyentes…, mi hermana inmediata tiene 15 meses más que yo y también ahí supe que “no fui esperada”… Mamá tenia mucho miedo de no poder mantener una familia tan grande… íbamos a ser muchos… y el miedo Padre… el miedo invadió a Mamá… y ahí supe también que el excesivo recelo que en varias situaciones, inexplicablemente enfrento, dando batalla y no siempre satisfactoriamente, tiene su origen ahí… en ese punto de partida… me lo mostró Jesús en la Oración…

Todas estas cosas que descubro día a día… sola con Jesús de su mano y recorriendo mi vida con la mejor herramienta, me ayuda a saber en instantes, lo que en una terapia con mucho esfuerzo no siempre puedo ver… y esto es así tal cual… lo que no quiere decir que uno desmerezca la autoridad de los profesionales médicos… para nada… al contrario… de esta manera ellos ayudan a una mejoría notoria y yo colaboro en mi mejor tratamiento… Por eso mi historia no tiene un punto final hoy, ni aquí Padre Juan Carlos, … solamente no quiero dejar de compartir con mis hermanos y con la gente que lo lee, este tipo de Testimonio… esta manera de Sanación Paulatina… pero no por ello menos intensa…

Voy a volver segurísimo a seguir contándoles… porque Uds. están ahí…y yo quiero compartir estas sensaciones no por duras menos maravillosas, que dejan un recorrido intenso por nuestra vida, en la búsqueda de heridas para entregárselas a Jesús, porque donde “Dos o más están Reunidos en mi Nombre, Ahí estoy Yo”…

Un Cariño a todos y un abrazo Apretado en Jesús y en la Virgen Buena

María Mendez
Hola Padre Juan Carlos:

No voy a contar toda mi vida, porque seria muy larga, a pesar de mis 42 años. El testimonio mío es que a pesar de haber realizado varios retiros de sanación, liberación, sanidad espiritual, de dos días, de una semana, etc., (al que obviamente Dios obró con misericordia y mucho amor), creía que tenia todo bastante superado y sanado, por lo menos el tema con la relación a mis padres, y lo que eso conlleva, como el trasmitirlo a mi hija. Después de haber hecho el retiro con Usted, este fin de semana, de sanación materno, paterno, y Eucarísticos, me di cuenta de que hay muchísimas cosas no sanadas, y que he ido trasmitiéndole a mi hija, sin darme cuenta, porque a pesar de que no lo veo con claridad, no se puede dar lo que uno no tiene, o no ha vivido. Si, algunas cosas porque quería darle cosas distintas a lo que había sucedido en mi vida (padre alcohólico, agresivo, autoritario).

No estoy más que agradecida con el retiro, (suma de los tres talleres), invitando a que participen de el, ya que es muy sanador, y liberador, pero por sobre todas las cosas aprendemos a reconocer nuestra herida madre, sanarla, perdonado y amando al que nos la causó.

Le Escribí a mi hija esto después cuando llegue a casa y quería compartirlo con Usted, y con ese hermoso grupo que me tocó: Gracias Juan Carlos: quizás Usted no sepa cuan hermoso y ungido instrumento es de Dios, déjese usar como hasta ahora.

Gracias Y muchas Bendiciones, a seguir trabajando!!!!

—–

Vos que estas leyendo estas líneas, presta mayor atención, es a ti a quien me dirijo con todo mi corazón: …
Te pido perdón, si en algún momento te ofendí, te pido perdón si alguna vez al juzgarte me excedí, Te pido perdón, si alguna expresión mía, decepcionó tu corazón, te pido perdón si alguna actitud mía, no fue la mejor causa o razón,
Perdóname…
Perdóname si te causé algún sufrir,
créeme que me arrepiento,
Perdóname si algún dolor te hice sentir,
créeme que lo lamento,
No quiero causarte más heridas,
No quiero hacer cosas indebidas…
Pero ya vez, soy también un ser con defectos, pero te quiero y te pido perdón,
Si alguna vez te hice llorar, hacerlo no fue mi intención,
por favor no me guardes rencor, en mi alma, es el mayor temor,
Por piedad y misericordia te pido,
mil veces perdones mi error, no son tan solo palabras, ni olvido las penas que habitan en tu interior,
Dime que puedo hacer y desaparezcan tus resentimientos,
verte feliz, eso anhelo y que tengas benditos momentos,
por eso es mejor perdonar, se vive mejor el amar…
Por favor perdóname, eres parte de mi ser,
suplico me perdones, ya se que no es tu deber,
Vos que me conoces muy bien, y sabes lo que es el querer, ahora comprendes ?
perdonar es volver a nacer,
Sabes porqué te lo pido, porque yo ya te he perdonado…
Te amo con todo mi corazón Hija Mía

Hilda